¿Qué nos ha hecho el tiempo?
Tengo este vago recuerdo…. De algún tiempo, alguna época… pero realmente, al leer la frase anterior, al hacer memoria y tratar de recordar, me doy cuanta que realmente no tengo muchos, o mejor dicho, ningún recuerdo.
¿Qué nos ha hecho el tiempo? O mejor dicho, ¿Qué hizo nuestra memoria con el tiempo? ¿En qué momento decidimos olvidar todo aquello que alguna vez consideramos bueno, bonito, divertido?
Y realmente, no es cuestión de preguntas, ni de olvidos, sino de decisiones. El que decide ser el dueño de su vida, de sus emociones, de lo que es suyo. El que esconde los malos momentos porque no quiere volverlos a vivir. Es cuando vamos marcando pequeñas “equis” en los calendarios, vamos dejando que la memoria se ocupe del presente en vez del pasado; y otros, llenan la mente de un futuro tan incierto como su presente. ¿En dónde estamos? ¿Hacia donde vamos?
No puedo evitar preguntarme, ¿en qué momento dejamos al tiempo ganar la partida? No es el tiempo del ayer, ni el de antes de ayer… es el tiempo de los meses, de los años, es el tiempo del cual ganamos experiencia, del cual tuvimos emociones: es ese tiempo que nos gana la partida, que nos gana el presente, que segundo a segundo se va convirtiendo en futuro.
El tiempo del ayer, la eterna lucha de todos, la eterna queja, el perfecto maestro y verdugo… como quiera llamarle, el tiempo es algo tan abstracto como los sentimientos.
Al fin de cuentas, el único consciente del paso del tiempo es el humano. La pequeña maquinita que llamamos reloj, solo hace su trabajo: marcar… tic, tac… marca, avanza, pero si tuviera vida, seguramente no estuviera consciente de su trabajo… asi como nosotros los humanos no estamos conscientes que no somos esclavos de nosotros, sino de nuestra concepción del tiempo. Somos esclavos, o presos de esa idea que el tiempo pasó, que los años avanzan, que la vida se acorta (en el peor de los casos)... El orgullo de sentirse joven, de ser joven. La depresión del que dice ser viejo, del que se siente viejo.
Sea como sea, el tiempo siempre será el verdugo de las mentes, el mejor amigo del stress, el cómplice de la depresión. La pregunta es Por qué. ¿Por qué dejamos al tiempo ganar la partida? ¿Somos nosotros los dueños de la vida?, ¿somos nosotros los dueños de nuestro tiempo?. Somos los dueños de lo que en ese tiempo hacemos.
Y así como nos adueñemos de este tiempo presente, de este segundo en el que respiro, así dejaré más adelante al tiempo ganarle la partida a mi memoria. Recordando quizá, ese momento, ese respiro.























